sábado, 4 de febrero de 2017 a las 1:37
Lo nuestro nació como lo hacen las cosas más importantes en la vida: por casualidad. Era esa semilla viajera que acaba brotando en el recoveco de dos parches de asfalto de una carretera en el desierto. Lo nuestro era una maldita planta salvaje que no se dejaba morir por las circunstancias, superviviente al pisoteo, a las insolaciones y las tormentas. Nunca había manos que la pudieran arrancar de cuajo si le quedaban suficientes reservas en la raíz. Quién lo hubiera dicho. Que me diría que quería besarme rodeados de gente una noche de verano, y yo me haría la loca. Que esas palabras encenderían una llama hecha a prueba de juegos olímpicos. Y que sus actos enfadarían hasta a los dioses del Olimpo. Pero aún así, después de todo, quedarían reservas en las raíces de la maldita planta salvaje. Quién me lo hubiera dicho.
martes, 3 de enero de 2017 a las 1:26
Las estaciones son lánguidas aquí
Tienen la sangre de horchata
Invierno, otoño,
verano, primavera
Y también viceversa.
Quiero volver a esa tierra
De hojas secas
Y paisajes inmaculados
 Quiero volver a ese mar
De futuros no escritos
Y pasados olvidados
 Y volver a escribir
Y volver a sentir
Y volver a tener
16 años
sábado, 31 de diciembre de 2016 a las 16:15
Últimamente llego al 31 de diciembre pensando "qué año tan raro", pero nunca concluyo que ha sido genial, o que ha sido una mierda. La vida no es eso, ni un camino de rosas ni una angustia constante. Estos 12 meses de 2016, a mí sobre todo me ha tocado decidir: lo que quiero y lo que no. Yo soy de las de crear oportunidades para que ocurran cosas, y tantas que han ocurrido. Me he divertido con todos mis planes y sueños; y si no han podido cumplirse aún, los dejo en reserva. Lo que tengo claro es que termino el año feliz, sonriente, estando donde quiero estar. Y ese también es un gran plan.
martes, 6 de diciembre de 2016 a las 20:33
llega la noche en que
las lágrimas se han secado
y cuanto más grande el océano
menos te importa su tamaño
a las 4:05
Camino sola, de madrugada.
El neón frío baña mi cara.
Los tacones rebotan
                                  en las fachadas.
 Y yo sigo sin sentir nada.

 Quizás el propósito
                               de todo este daño,
de los desengaños,
fuera estar preparada
para tu llegada.

pero no sé dónde andas
incluso si existes
y si no te distingo
ya no me importa
                            nada.
jueves, 24 de noviembre de 2016 a las 23:30
Al final era cierto eso que decían,
el tiempo lo cura todo.

el tiempo te curte
hasta que tu piel es dura,
y todo resbala y rebota
las balas y las lágrimas
la indiferencia y la ternura

y un día te preguntas
si alguna noche se termina
esta sucesión de horas
de esperas, esperanzas
y desesperaciones juntas.

cuando no te enamoras
todo es amarga chusta,
aceite sucio, vacía boca
que se llena de inquina
con las sonrisas ajenas.

pero si te enamoras
el nido parece jaula,
la pasión te vuelve loca,
no hay respuesta nunca
para una pregunta tragada.
martes, 19 de julio de 2016 a las 2:02
Él la miraba con el corazón abierto y los ojos cerrados; como quien solo concibe la bondad más genuina para moverse por el mundo, a pesar de las sombras que se ciernen sobre cada esquina. "Hacía tiempo que no sentía retumbarme el pecho así", le dijo ella, cediendo por fin a aquella música ensordecedora. "Ojalá lo hubiera sabido entonces", añadió. Pero ya era tarde.

Imperfectamente | Powered by Blogger | Entries (RSS) | Comments (RSS) | Designed by MB Web Design | XML Coded By Cahayabiru.com