domingo, 15 de diciembre de 2013 a las 23:47
Hoy duele. Duele escuchar la que era nuestra canción y sentir el nudo en la garganta. Duele recordar cómo me sentía como la chica de la peli y te pensaba como el chico poco comunicativo pero guapísimo que la quería a morir. Duele vislumbrar tu sombra recortada mirando por la ventana de la habitación en las alturas, las estrellas al alcance de nuestra mano, la luz tenue brillando en nuestros ojos y un pequeño colchón para soñar juntos. Duele que todo aquello no vaya a volver jamás, duele que se acabara antes de lo debido. Duele haberte esperado y duele que hayas venido. Duele que ya fuera tarde, duele que esto muriera demasiado pronto. Duele este verano de trabajo y discusiones, duele el otoño de sombra y frío. Duele verte después de tanto tiempo, después de un año, de un mes, y que seas el mismo pero nosotros ya no seamos los mismos. Duele ver que sigues tu camino y yo el mío, cuando una vez caminamos por el mismo, blanco como la nieve, como dos niños pequeños que descubren el mundo y sus entresijos. Duele recordar cómo nos descubrimos como dos adolescentes y nos hartamos como dos adultos para acabar perdidos como dos ancianos. Duele saber que son tus últimos días aquí y que he roto lo que te trajo hasta aquí. Y duele, todo duele. Hoy duele, como nunca hasta ahora.
martes, 10 de diciembre de 2013 a las 23:18
Despedí noviembre de madrugada. Noviembre dulce, había escrito en el calendario, pensando en chocolate. Chocolate oscuro, amargo, fuerte, como a mí me gusta. Así fue noviembre. Oscurso, amargo y fuerte. Me lo acabé y me quedé con las ganas. Al fin y al cabo... a nadie le amarga un dulce.
miércoles, 4 de diciembre de 2013 a las 0:18
Una vez, para castigarme por ser tozuda, me llevó al bar más cutre que conocía. Él conocía todos los bares, y todos los bares lo conocían a él aunque nunca los hubiera pisado. Solamente había señores y gente de barrio en aquel lugar, pero la mesa maltratada y aquellas cervezas en copa sabían a España castiza. Me hizo reír, siempre lo conseguía. La noche caía fuera y él no quería darme la mano. ¿O sí? No lo recuerdo. No recuerdo si alguna vez conseguí pasear de la mano con él. Pero no me importa. Recuerdo su mirada y su boca, y su barba, y recuerdo que sólo me sonreían a mí. Recuerdo que me arañaba el alma cada vez que tenía que huir de su casa al amanecer, como una cenicienta trasnochada. Ronroneaba y me pedía que me acurrucase cinco minutos más, pero nunca me quedé, nunca tuve su sexto sentido para saber cuándo está bien y cuándo no. Recuerdo que estuvo bien que un día me llamara por teléfono para decirme "te quiero" a las ocho de la mañana, recuerdo mi cuerpo sonreír por dentro, mis ojos irradiar felicidad, mi alma estallar.

Después recuerdo todo lo que siguió y la sonrisa desaparece, perdida en algún lugar del océano que nos separa. Y solo supe que no estuvo bien cuando ya no había posibilidad de sacarla a flote.
miércoles, 27 de noviembre de 2013 a las 23:51
Escucho la lluvia caer fuera y me pregunto si tú también la escucharás. Si la hueles, y sientes que te cala en los huesos. Me duele en el alma imaginarte a cientos de kilómetros, solo, a oscuras, donde te dejé. Ahora, en un universo paralelo, nos acurrucaríamos bajo la manta en tu cama y escucharíamos juntos la misma lluvia, el mismo olor a tierra mojada. Pero no. Me fui, y conmigo me llevé nuestras sonrisas del principio, y tú te quedaste con mis malas caras y mis lágrimas del final. Aún así, me sigue doliendo el alma.
martes, 19 de noviembre de 2013 a las 22:34
Al boli que le robé se le ha acabado la tinta. Casi al mismo tiempo que al corazón que me robó se le ha acabado la paciencia.
lunes, 18 de noviembre de 2013 a las 22:45
I shot for the last time. My last shot at it. No more bullets. I gave it three shots but there's no distance that a human being can save. And if life is itself a journey, then there is no salvation for love.
viernes, 1 de noviembre de 2013 a las 13:10
Cuidado con lo que deseas, podría hacerse realidad. Ni en las mejores películas (cortas) me habría imaginado tu vuelta. El día de todos los santos. Tú (o tu fantasma), siendo un pobre diablo. Se superponen dos negativos de recuerdos en mi memoria: una bici, el fragor de las luces nocturnas a través de un vaso vacío, perder el rumbo. Anoche perdí el rumbo y, por suerte, o por desgracia, no hubo pirata que me secuestrara en el camino, que respondiera a mi canto de sirena. Una mera ilusión en el oasis del infierno que espera en alguna parte. El infierno siempre llega, pero anoche... anoche no, anoche un ángel guardián me custodió hasta mi casa. El pecado puede esperar.

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