Continente

domingo, 20 de mayo de 2012 a las 23:54
¿Será la luz que él ve diferente de la que yo veo? ¿Se sentirá solo? ¿O hemos hecho demasiados kilómetros como para echar marcha atrás? Jamás pensé que estaríamos, literalmente, cada uno en un continente. Aunque siempre lo hemos estado. Cada uno en un continente, en un cuerpo distinto. A diferentes alturas y velocidades. Hay líneas que se cruzan y después siguen su camino en direcciones opuestas.

La cuestión es encontrar una tangencia. Algo que te toque. Un continente que compartir. Con la misma luz, que tiembla en el umbral. De la sonrisa.

fastidio

a las 23:50
¿Una frase que fastidie más que "te lo dije"?

Me lo dije.

deberías

miércoles, 16 de mayo de 2012 a las 0:45
Somos especialistas
en complicar lo sencillo
en ponernos a tiro
a larga distancia

pero a veces es más sensato
apartarse
distraerse
desengancharse
un rato
antes de que sea tarde

y es tarde
porque siempre
se me hacen las tantas

y sigo sin entender
la poesía.

Así que paso de versos y me voy a lo mío, que es escribir todo seguido y fácil de entender. Una chica complicada no debería complicarse. Y debería librarse de los deberías.

chica atormentada

lunes, 14 de mayo de 2012 a las 1:31
Hace ya algunos años, aproximadamente cuando descubrí que vivir duele, que me autodefino como una chica atormentada. Atormentada porque siempre hay tempestades en mi cabeza, aunque algunos días haga sol, y otros simplemente caiga una agradable llovizna. Pero siempre hay tormentas y siempre acabo atrayéndolas, porque son las que me ponen en funcionamiento. Dicen que el ser humano sólo corre más rápido cuando se le persigue. La naturaleza es sabia. Las tormentas son parte de la naturaleza y de mi naturaleza. No implican tormentos. Solo mojan la tierra, ponen las condiciones para que en un terreno bien abonado pueda brotar la vida. Generan chispas, que son las que me mueven: unas veces salto, otras desfallezco. Y sus nubes tapan un sol que me calienta pero a la vez me ciega y que, paradójicamente, me nubla la vista.

pleasantville

a las 0:40
Hace años, en clase de francés, vimos una película clásica. Ya no recuerdo cuál es, pero recuerdo la lección. El significado del blanco y el negro. Y la larga escala de matices entre uno y otro. Era fácil saber cuándo uno de los protagonistas iba a hacer algo malo, porque su vestimenta se oscurecía.

Ahora las películas, como la realidad, son en color. Para que puedas ver lo guays que son las explosiones de los coches y cómo le brilla el escote maquillado con polvos dorados a la chica. Incluso puedes ponerte unas gafas para apreciar más de cerca la piel azul de un avatar que nunca tendrás.

La ficción supera a la realidad, parece. O la sustituye. Porque alrededor nuestro los colores ya no son tan vívidos. Somos grises y hemos construido un mundo gris. Hemos pasado de vivir en color a vivir en blanco y negro.

Y lo peor de todo es que, a pesar de su sencillez, ya no entendemos su significado. No somos capaces de distinguir blanco y negro. No somos capaces de diferenciar lo que está bien y lo que está mal.

apagón

sábado, 12 de mayo de 2012 a las 0:32
Y solo cuando por fin ha caído la noche y la gente duerme es cuando me encuentro sola. Ya no tengo que aguantar el tipo. Ya no tengo que anudar las lágrimas en la garganta. Ni dar vueltas a todo lo que hice y no hice. Solo me queda estar sola. Alguien diría que me lo he buscado. Probablemente es cierto. La vida es una ramera de primera calidad. Pruebas las mieles pero después te lo hace pagar. La euforia está pisoteada junto a mi ropa de ayer. Nada bueno puede pasar con esa camiseta de encaje rojo. Nada bueno puede pasar cuando te dejas llevar. Nada bueno podía pasar si realmente quería evadirme. No quería pensar. No estaba preparada. Pero luego, liberada del desafío, sigo estando atada de pies y manos. Soy yo. La cuerda no la va a cortar nadie. Mientras creo que me van a soltar, a quien cortan es a mí. Me arañan y me rompen. Y finalmente solo queda eso. Llorar a oscuras en soledad, deseando retroceder 24 horas para que las primeras luces sigan teniendo esa breve intensidad que han perdido ya por completo.

euforia

viernes, 11 de mayo de 2012 a las 21:34
Teme a la euforia.
La euforia no es un estado mental natural.
Luego viene la caída.
Lo natural es el equilibrio.
Así que teme a la euforia.
Porque luego viene el hundimiento...

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